NO RAZONAR CLINICAMENTE, ¿LA EXTINCIÓN DEL OPTOMETRISTA?

razonamiento clínico

El examen de la visión es un acto en el que se recoge información clínica obtenida mediante la anamnesis, de los diversos procedimientos objetivos, subjetivos y del análisis de imágenes. Durante todo este proceso se pone en juego un ejercicio de buen razonamiento, ejemplos de estrategias de razonamiento clínico son los diagnósticos diferenciales, los arboles de decisiones, la epidemiología, etc.  y así se establecen posibilidades diagnósticas, opciones de manejo y tratamiento.

Es frecuente oír y defender la implantación de protocolos estándar de exámenes visuales con el objetivo de una supuesta eficacia clínica. Definirlos para que así sea en una amplia variedad de situaciones y condiciones no es tarea sencilla.

La tecnología se encuentra, cada vez más, tras la toma de estos datos clínicos. La inteligencia artificial (IA) ya permite analizar imágenes y mediante el uso de algoritmos ofrecer posibilidades diagnósticas e incluso orientar en la mejor forma de manejo clínico. Procedimientos a los que ya se aplica esta tecnología son la medida del estado refractivo, la toma y análisis de imágenes oculares anteriores y posteriores, el monitoreo de campimetrías automáticas, etc.

Pero, incluso si éstos logran aportar datos precisos, suficientes y adecuados para cada caso individual, tras ellos debe haber un profesional con buena capacidad de juicio clínico capaz de reunirlos e integrarlos. Emitir buenos diagnósticos, establecer pronósticos y/o tratamientos, depende en última instancia de este profesional que también asumirá la responsabilidad.

¿Podrán la robótica, el «big data» y la IA desplazar el acto clínico humano?

Es una realidad que los avances tecnológicos ya aportan una gran parte de la información que forma parte de las decisiones clínicas en muchas especialidades sanitarias. Sin embargo, pienso que un optometrista especialmente educado y entrenado en realizar juicios razonados, tanto en la gestión y administración de los múltiples procedimientos clínicos disponibles, como en el manejo y orientación del caso, es aún imprescindible.

La gestión clínica tanto del proceso diagnóstico, del manejo y la orientación de los casos, con apoyo de la tecnología y la IA, debe ser parte de la formación que reciba todo optometrista que pretenda ser un agente de atención primaria del siglo XXI. Los modelos que forman al optometrista como tecnólogo instrumentista y auxiliar de facultativos médicos, se verá superado y limitado en su desarrollo profesional en espacios de tiempo muy cortos.

En el Centro Boston de Optometría, conscientes de estos hechos y gracias a nuestro acceso directo a fuentes de información del mundo académico e investigador estadounidense, formamos a nuestros alumnos en la dirección que consideramos correcta y adecuada a estos tiempos. Para ello, enseñamos las mejores estrategias de razonamiento clínico asociadas a la realización de cada procedimiento optométrico. El aprendizaje es 100% práctico y los alumnos pueden ver todo aplicado en su exposición a pacientes de cada especialidad: lentes de contacto, pediatría, terapia visual, exámenes generales de atención primaria, valoración del estado de salud, etc.

Estamos seguros de qué esta dinámica de formación va a situar a nuestros graduados en una posición de gran ventaja para ejercer en cualquier entorno sanitario como protagonistas y gestores de la atención visual primaria.

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