¿Por qué necesitas un máster con presencialidad?

por | Mar 9, 2022 | 0 Comentarios

La mayoría de las personas que nos contactan para informarse de nuestros programas Máster, lo hace preguntando por la modalidad híbrida o semipresencial. Sin embargo, es una realidad que cada vez son más quienes buscan opciones de cursar programas de postgrado 100% online.

Queremos explicarte por qué estamos reforzando la modalidad híbrida en un momento de proliferación de programas sin presencialidad y por qué no tenemos intención de abandonar estas propuestas para dejaros solos ante una pantalla y un método DIY (Do It Yourself).

Las formaciones online son más baratas y permiten el acceso al contenido desde donde quiera que el alumno esté. La tecnología avanza rápido en proporcionarnos herramientas de interacción digital más prácticas y manejables. Pero ¿es esto adecuado para todas las situaciones?

Lo primero que tienes que preguntarte es la finalidad de la formación que eliges.

¿Te matriculas en un máster por tener un título o por transformar tu profesión? ¿Te matriculas en un máster para sentirte bien ante tus colegas o para ayudar mejor a los pacientes con los que interactuarás a diario?

La realidad del mercado de trabajo español

¿Sabes que España es el país europeo con más titulitis? Nos gusta conseguir títulos, pero no nos importa mucho lo que aprendemos con ellos.

Que tenemos la tasa de paro más alta de Europa, seguro que lo sabes. Quizás sí te sorprenda saber que el 60% de las empresas españolas necesitaron cubrir puestos el pasado año, pero encuentran dificultades para encontrar empleados competentes.

¿Cómo se explica esto? Por lo que se conoce como “horizontal skills mismatch” que es la falta de emparejamiento entre las competencias adquiridas en los estudios y las competencias que reclama el mercado de trabajo y la sociedad. En resumen significa que nos forman mal. Que la universidad va lenta adecuando programas a la realidad social y económica. Que los planes de estudio se ajustan al profesorado, en vez de crearse pensando en lo que la sociedad demanda y lo que a ti te va a ayudar en a dar respuesta a esa demanda.

Creo que merece la pena que nos sentemos a pensar cómo se forma un sanitario.

Necesitas un máster con presencialidad… si quieres mejorar tus competencias clínicas de forma integral.

Un sanitario debe tener vocación de servicio. Lo mismo da si te dedicas a la neurocirugía, si eres auxiliar de odontología o si adaptas lentes de contacto.

Algunos han criticado nuestros programas por exigentes: “es mucha materia, están locos”, “te vas a agobiar estudiando”, “¡es privado pero puedes suspender!”. La verdad es que estas críticas que corren por algunos foros siempre nos han parecido halagos. Es la publicidad que más nos gusta. Somos exigentes, claro que sí. No regalamos títulos, claro que no. No ofertamos un máster DIY con 100% de aprobados y fácil, porque nos daría dinero, pero no os daría competencias. Y mira, todo se basa en esto. En ser competente.

Tus pacientes quieren soluciones.

Las mayores satisfacciones laborales no tratan del horario y el sueldo. Esto son factores importantes, por supuesto, pero no hay mayor satisfacción que sentir que tu trabajo sirve a alguien.

Cuando elijas un Máster pregúntate: ¿Qué programa me preparará mejor para ayudar a las personas? ¿Qué competencias puedo esperar alcanzar?

Tienes que acceder a un programa con una metodología que te asegure alcanzar las competencias que tan bonitas quedan en el papel, pero pocas veces pasan de ahí.

Necesitas:

  • Una buena base teórica APLICADA. Sin paja. Teoría en forma de claves clínicas que luego te ayuden a entender lo que te traen los pacientes.
  • Aprender la técnica y el manejo fluido de los procedimientos clínicos de exploración.
  • Necesitas saber integrar datos.
  • Necesitas un instructor CLÍNICO, no un teórico. Alguien que ejerza con pacientes reales y pueda mostrarte la realidad de la práctica clínica. Alguien que sepa dónde falláis más, que sepa poner ejemplos, comentarte casos, etc. Que sea profesor pero también mentor.
  • Que dejen de darte apuntes cerrados para empollar. Necesitas que te a acceder a la información que necesitas en cada momento y que te enseñen un método de razonamiento y trabajo.

Algunos de estos puntos pueden no requerir de presencialidad, pero otros sí. El buen manejo de las técnicas de exploración no pueden aprenderse a buen nivel sin un profesor clínico a tu lado. Tienes que ponerte a hacer las cosas, que te corrijan, que te den trucos, que te enseñen a “ver” y a interpretar lo que estás viendo.

¿Cómo podemos aprovechar los avances tecnológicos en el Máster híbrido?

Combinando todas las bondades de la presencialidad con una mejora en la calidad de los tiempos no presenciales.

El programa semipresencial ahora incluye clases en remoto. OJO, en remoto significa que estamos juntos en vivo, pero lejos. No es nuestra idea grabar clases para autoconsumo porque, aunque es muy cómodo para el profesor que graba la clase una vez y luego se tumba en el sofá, y es muy cómodo para el alumno que la escucha mientras conduce o va a la playa, la interacción directa alumno-profesor se pierde.

Nuestra idea es que las clases sean participativas, que no quede nada sin ser comprendido, que las dudas de unos ayuden a todos a afianzar conceptos y que las clases no sean discursos cerrados, sino que fluyan con la normalidad de una conversación en la que el profesor ahora recuerda un caso relacionado y lo comenta, etc.

Dar clases en remoto nos va permite incrementar el tiempo de contacto profesor-alumno, ampliar el temario del plan de estudios y dedicar más horas del tiempo presencial a reforzar el aprendizaje de los procedimientos clínicos.

¿Enfriamos la relación o seguimos metiéndote el dedo en el ojo?

Llegados a este punto, entenderás que solo podemos hacer dos cosas:

  1. Nos inventamos un Máster light en el que ninguna de las dos partes nos comprometemos a esforzarnos. A nosotros no nos importa si vienes y a ti te da igual la metodología. Te damos material teórico, abrimos un test que puedas repetir infinitamente a base de ensayo-error hasta que apruebes y te damos un título por haber dedicado tu tiempo a leer apuntes y ver vídeos en diferido. Cuando llegue un paciente con la queja de la página 76 y no sepas integrar datos, realizar los procedimientos adecuados, etc., pensarás que te sigue faltando formación y buscarás un curso de fin de semana… y así, como un hámster darás vueltas en una rueda sin fin, que no transformará tu profesión.
  2. Te seguimos metiendo el dedo en el ojo. Es decir: te incomodamos porque te pedimos que te esfuerces, te hacemos pensar y no solo leer, te exigimos un nivel con evaluaciones, te animamos a una formación clínica presencial para enseñarte procedimientos y te corregimos 30 veces, te ponemos del revés tus diagnósticos para que des en la tecla la próxima vez, y te damos un título por parecerte más a un optometrista sajón en la práctica y no solo en el título.

La opción 2 seguirá dándonos menos alumnos, más críticas por exigentes y menos dinero, pero dormiremos bien por las noches. Porque en esto creemos, en lo otro no. Así que sí, si tienes la oportunidad, aprenderás más y serás más competente eligiendo cierta presencialidad.

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