Superficie ocular y lentes de contacto, hasta que el abandono nos separe.

Uno de cada dos matrimonios acaba separándose. Por cada nueva adaptación de lentes de contacto, otra abandona el uso permanentemente. El noviazgo y la acertada elección inicial de la pareja no garantiza que sea la muerte quien les separe. Realizar una buena selección de la lente de contacto y una adecuada valoración del estado de la superficie ocular, no es garantía suficiente para que un 50% de los usuarios acabe abandonando su uso.

Para que el porte de lentes de contacto aporte satisfacción de forma duradera, la lente de contacto, el estado de la superficie ocular y la relación entre ambos han de ser adecuados. La industria continuamente desarrolla mejores y más saludables lentes de contacto, siendo responsabilidad del profesional seleccionar las idóneas para cada caso. Asumiendo que eso se haga, la valoración inicial y las periódicas posteriores del estado de la superficie ocular, son igualmente esenciales para evitar el tan frecuente abandono.

Es nuestra experiencia como centro educador, que la valoración de la superficie ocular, de la fisiología de esta y de las acciones y dinamismos relacionados, con frecuencia no se realizan bien. Hay casos en que sí se realiza en el momento de la visita inicial, pero falla el seguimiento del estado ocular bien porque no se realice (pensemos en las ventas por internet), bien porque se haga de forma incorrecta.

Una buena valoración de la superficie ocular, incluyendo la conjuntiva tarsal superior, las glándulas secretoras de los componentes lagrimales, la dinámica de las fuerzas del parpadeo, etc. requiere un uso experto del biomicroscopio y una capacidad de observación de numerosos rasgos anatómicos. Igualmente, es imprescindible el dominio de ciertas técnicas de observación a menudo no realizadas.

Los potenciales cambios de la superficie ocular, su etiopatogenia y su potencial asociación con el uso confortable de las lentes de contacto han de ser identificados y valorados. Es más, cuando los cambios se producen y se identifica el origen de estos (incluyendo posibles condiciones sistémicas, efectos secundarios de fármacos, etc.), el manejo clínico de los mismos requiere con frecuencia conocer y disponer de todas las herramientas para devolver las estructuras a su estado normal y prevenir así el indeseado abandono. Entre las citadas herramientas he de citar los tratamientos nuevos de la lubricación de la superficie, la aplicación de la farmacología sistémica u ocular, etc. Están apareciendo en el mercado lentes de contacto que no solo son elementos correctores ópticos, sino también vehículos de protección o de tratamiento farmacológico con propiedades antimicrobianas, antialérgicas, etc.

Incluso aunque una pareja se comprometa a vivir juntos tras una buena selección, los cambios de ellos y las circunstancias que acontecen en la vida son amenaza suficiente para que el 50% termine optando por la separación.

Todas las posibles amenazas al abandono del uso de lentes de contacto han de ser identificadas y manejadas adecuadamente. Asumiendo que el correcto estudio ocular y la mejor selección de lentes se realice, la evolución y los cambios directos o indirectos del estado ocular son pasados por alto frecuentemente. Sucede así que el 50% de los felices usuarios acaban siendo infelices, abandonan el uso de las lentes de contacto y se convierten en detractores de las lentes de contacto y de la especialidad.

En el Master Boston en Optometría Clínica y Hospitalaria, las enseñanzas del módulo de Lentes de Contacto y Superficie Ocular, son complementadas con el de Salud Ocular y Farmacología para aportar no solo la visión integral de la especialidad de la contactología, sino también los conocimientos actualizados en los tratamientos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *