¿Por qué cerramos los ojos al besar?

Hoy, 13 de abril, es el Día Internacional del Beso. Vaya cosas nos inventamos. Ahora tú preguntarás (con mucha razón): ¿para qué necesitamos este día? En realidad para poco, hasta que alguien lo convierta en un día tan comercial como San Valentín.

Este día surgió a partir de cierto 13 de abril en que una pareja firmó el record del beso más largo de la historia: 46 horas, 24 minutos y 9 segundos. En 2013, una pareja tailandesa, alcanzó las 58 h, 35′ y 58″. La fecha del 13 de abril quedó como día para recordar el placer del beso en sí mismo, fuera de convencionalismos sociales y preludios de otras acciones. Besarse por besarse.

beso niños

Bueno, pues para que este día no quede en algo simplón y nos aporte algo de utilidad… (besarse por besarse está bien, pero celebrar el día sin más, no me convence), os cuento por qué cerramos los ojos al besar.

Si preguntamos en la calle escucharíamos respuestas muy diversas, pero nos vamos a quedar con dos:

  • Porque visualmente es molesto tener una persona tan cerca.

Para quien sufra insuficiencia de convergencia, esto no es tontería alguna. Molesta y mucho, tener cosas cerca de la cara. Imagina que tu pareja tampoco cierra los ojos, que tu rango de convergencia es más que pobre, y que aparece tu temida exotropia en cerca… Tu pareja o tú, decidiréis romper el beso antes de lo esperado:

  1. Rompe tu pareja. Esta es la situación: con tu ojo director, le verás fruncir el ceño, hacerte una demostración de convergencia extrema tratando de enfocar tu cara y posteriomente olvidarse del beso, para alejarse y determinar lo que ahora mismo es 100% objeto de su atención: “¿qué demonios has hecho? ¿qué ha sido eso? ¿a dónde ha ido tu ojo izquierdo?” (veo más ojos izquierdos exotrópicos que derechos, y con diferencia). Bien. El día del beso es bonito, pero tu beso ha acabado en desastre.
  2. Rompes tú. Esta es la situación: ante una exotropia intermitente, ocasionada por una insuficiencia de convergencia, no habrás desarrollado mecanismos que te protejan de 2 cosas: la diplopía y la confusión. Mientras tu ojo director está fijo en uno de los ojos dulcemente cerrados de tu pareja, tu otro ojo se ha ido de paseo (pregúntate si por falta de interés). El ojo aventurero, ahora está dirigido hacia el cartel de la marquesina de autobús, que te muestra a Pablo Iglesias en campaña electoral. Si tu correspondencia sensorial es normal, los ojos de eterna sonrisa de Pablo, aparecerán sobre los tiernos ojos de tu acompañante. Sin duda, ya entiendes lo que es la confusión. Además, tu acompañante ha pasado a estimular tu retina temporal (te prometo que ya no sientes otro estímulo más fuerte que éste espanto). ¿Dónde proyecta tu retina temporal? Al campo visual nasal. Tienes dos parejas. Una sin duda, está esperando que le prestes atención. La otra no sabe que está fusionándose con Pablo. Sin duda, ya sabes lo que son diplopía, confusión y acabar con la química del momento. Pararás el beso.

 

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  • Porque sientes más con los ojos cerrados

Et voilà! Pongámonos serios. Los científicos que han estudiado esto, dicen que básicamente cerramos los ojos porque el cerebro no puede hacer dos cosas a la vez. O más bien, no quiere. Durante el beso, el cerebro quiere centrarse en las sensaciones que éste produce. Si tenemos los ojos abiertos, nuestros estímulos visuales y los que intervienen en el beso (sabor, tacto, etc.) estarán confrontados y pugnarán por ser los dominantes y acaparar tu atención. Creo que no necesitas mejor ejemplo que el anterior.

La cara humana es el estímulo más complejo al que nuestros ojos pueden atender.

La identificación de caras y objetos, pueden seguir mecanismos similares, pero las caras exigen una sensibilidad única y a nivel cerebral suponen una tarea altamente compleja. El lóbulo occipital, el área fusiforme, el surco temporal superior, la amígdala y la corteza anterior/inferior del lóbulo temporal, se activan para diferenciar las caras de las farolas, las plantas o los coches. Algunas de éstas áreas cerebrales se encargan de procesar y diferenciar partes, antes de que puedan ser integradas como un todo.

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emotient.com

Sin embargo, en un segundo eres capaz de adivinar: “eso es una cara”, pero también eres capaz de pensar: “esa es la cara de mi madre (mujer, caucásica, 59 años, mi madre entre millones de mujeres que también son mujeres, caucásicas y de edad similar) y además está enfadada y esa es la cara que pone cuando mi padre se ha olvidado de un día importante, como éste del beso. ¿Sabes qué acaba de hacer tu cerebro? Recibir una información en el córtex visual que ya ha pasado por etapas de procesamiento visual de colores, sombras, brillos, orientaciones de cada línea facial, formas de los elementos faciales, etc. Después, todas esas partes procesadas se han reunido para una interpretación global y has decidido que lo que ves es una cara y que además es una cara de 59 años. Por si eso es poco, que lo es, necesitamos saber:

    • si esa cara está de un humor u otro

si aparece un link emocional ligado a esa cara

y esto es base para nuestra interacción social. Las cajas de almacenaje de memorias de tu cerebro, y áreas del córtex cerebral te darán estas respuestas.

La nueva era digital, introduce nuevas capacidades aprendidas culturalmente en nuestras habilidades de reconocimiento de caras y emociones. En serio, ¿eres capaz de ver fichas de parchís amarillas sin ponerles cara? YO NO. Todos conocemos los emoticonos y funcionamos con ellos a diario, para expresar nuestras emociones. Me pregunto si esas personas que no entienden qué quieren decir ciertos emoticonos (que para ti son logiquíiiiiisimos), también son malos reconociendo caras humanas.

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Owen Churches , Mike Nicholls , Myra Thiessen , Mark Kohler , Hannah Keage. Emoticons in mind: An event-related potential study. Social Neuroscience. Vol. 9, Iss.2, 2014

 

Bien, pues si no cierras los ojos durante el beso, tu cerebro estará empleándose a fondo en escrutar la cara y reacciones de tu pareja, y eso hará que tu capacidad de besar, sentir y reaccionar ante ello, disminuya. ¿No lo crees? Haz la prueba. Besa a alguien. Mira a tu derecha y besa a esa persona. Dos precauciones:

  • el 18 de noviembre es el día del beso robado y puede estar más justificado que beses a la persona de al lado
  • elije bien, a la derecha puede estar Rajoy

 

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